|
AFP.- Enfrentados al pedido de más tiempo de Irlanda y las reticencias de la República Checa, los líderes de la Unión Europea descubrieron en su cumbre de Bruselas que concluyó el viernes nuevas amenazas contra el Tratado de Lisboa y pospusieron para su cita de octubre el análisis de posibles salidas a la crisis. El último obstáculo contra el nuevo tratado europeo llegó de parte de un juez de la Alta Corte de Londres, que el viernes pidió al gobierno británico aplazar la ratificación del texto hasta que se pronuncie sobre el recurso de un ciudadano que reclama la convocatoria de un referéndum. "El Consejo Europeo se une a la sugerencia de Irlanda de volver a tratar este tema durante la reunión del 15 de octubre de 2008 para examinar las vías a seguir", subrayó el primer ministro esloveno Janez Jansa, cuyo país ejerce la presidencia de la UE, al leer las conclusiones de los 27 tras dos días de discusiones ante la crisis desatada por el "no" irlandés de la semana pasada. Sin consenso firme, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Eropea se limitaron a constatar en ese texto que "19 Estados miembros" de la UE ya ratificaron el Tratado y que ese proceso "prosigue en los otros países", reconociendo los problemas de República Checa para aprobar el texto. Tras reuniones entre la presidencia eslovena, el primer ministro checo Mirek Topolanek y la canciller alemana Angela Merkel, las conclusiones indican que la ratificación de República Checa "no podrá estar terminada hasta que la Corte Constitucional no dé una opinión favorable sobre la conformidad del Tratado de Lisboa" con la Carta Magna de ese país. De su lado, el primer ministro irlandés, Brian Cowen, prometió aportar un "análisis" del "no" de sus conciudadanos en la próxima cumbre europea de octubre, aunque admitió que no era capaz de decir si habrá un segundo referéndum en su país. Ante esta situación, el jefe de Estado francés Nicolas Sarkozy, que asumirá la presidencia de la UE el 1 de julio, anunció que viajará a Irlanda para buscar soluciones a la crisis y tratar de fijar una "estrategia definitiva" en la cumbre de octubre.
|