19 de abril de 1810: “Si no quieren que yo mande, yo...

19 de abril de 1810: “Si no quieren que yo mande, yo tampoco quiero mando”

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La república como todo país del mundo, ha pasado por momentos brillantes con sus matices apagados y también por oscurantismos como la dictadura

Un 19 de abril de 1810 el pueblo de Caracas dijo “No” al mandato impuesto de Vicente Emparan, capitán general de Venezuela. La historia que sabemos casi de memoria tuvo lugar un día de abril en el que un gobernante aceptó una respuesta negativa del pueblo.

Los aires de la Ilustración Europea y de la Revolución Francesa soplaron hasta llegar al nuevo continente, en Venezuela un nuevo sentir comenzaba a gestarse.

Un hecho que marcó el rumbo pero que desde cierta perspectiva resulta tener un toque de comedia, es decir, si te imaginas la asamblea de caraqueños observando la señas negativas del padre Madariaga ante la icónica pregunta de Emparan: ¿Quieren que siga mandando?

El resto ya lo conocemos, de ahí vino una frase bastante popular de nuestra historia política “Si no quieren que yo mande, yo tampoco quiero mando”.

 El 19 de abril de 1810, primer grito de independencia que sería consumada el 5 de julio de 1811 con la firma del acta de independencia. Un hito de la libertad en Venezuela pero que sin duda alguna, requirió paciencia y firmeza hasta consolidar un país independiente de la corona española.

Una lucha que llevaría unas cuantas décadas, yendo y viniendo ante las sacudidas de las tropas realistas que no pretendían separarse del todo de Venezuela pero finalmente en 1821 se consolidó con la Gran Colombia (Venezuela, Ecuador y actual Colombia).

Desde entonces, la nación ha pasado por diferentes ilusiones: La Independencia, El Liberalismo, El Gendarme Necesario, La Paz,  Problemas del Gomecismo y La llegada de la Democracia. Estos hechos que según Manuel Caballero, reconocido historiador venezolano fueron esas etapas idealistas de la república hasta llegar a la revolución bolivariana de Chávez.

La república como todo país del mundo, ha pasado por momentos brillantes con sus matices apagados y también por oscurantismos como la dictadura donde la pluma de una esperanza de libertad siempre alumbró el camino a un porvenir positivo.

Ninguna hegemonía de poder duró para siempre, los ciclos culminan y los modelos, incluso los más imposibles se desgastan mientras se gesta como siempre el ideal innato de la independencia.

Autor: Katiusa Casanova

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