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El León de Oro. Por Rafael Díaz Casanova

El León de Oro. Por Rafael Díaz Casanova

El León de Oro es el máximo premio que otorga la Bienal de Venecia a los ganadores de cada categoría del concurso o de la feria.

Este año, en la categoría correspondiente a la arquitectura, para vergüenza de Venezuela, se le otorga a un trabajo presentado en un futuro libro por una organización de extraño nombre “Urban Think Tank”, donde milita un ciudadano nacido en Venezuela y vinculado familiarmente al fallecido propietario original y promotor de la Torre de David.

Habíamos pensado y casi decidido que no opinaríamos sobre el tema hasta que hubiésemos leído el libro, pero resulta que solo estará disponible a partir del 25 de octubre y para esa fecha, el tema habrá sido archivado y perdido.

Para nosotros, que ni somos arquitectos ni mucho menos críticos del tema, el interés tiene mucha vinculación pero incluye muchas otras vertientes.

La Torre de David, bautizada así por el nombre de su promotor el recordado amigo David Brillembourg Ortega y proyectada por nuestro compañero de edad y de juegos, el arquitecto Enrique Gómez Marcano, era un esplendoroso edificio que debía alojar un hotel de primera categoría y la sede social del grupo financiero Confinanzas, incluyendo su oficina más importante. Era un proyecto de gran lujo y donde se había invertido cantidades muy importantes de dinero.

Con la crisis bancaria de 1994, el edificio en construcción llegó a las manos de Fogade.

Fogade es el organismo que promovió el Estado venezolano, a manera de empresa de seguros, con el fin de garantizar, como lo dice su nombre, los depósitos del público en las instituciones financieras.

Como toda compañía de seguros, sus activos deben permanecer en situación de gran liquidez y como dicen las leyes que regulan los seguros, cuando una organización como consecuencia de un siniestro, recibe activos fijos, debe desprenderse de ellos en plazos muy breves. Además, Fogade, como institución supervisora y garante de los dineros de los depositantes, debe mantener todos sus activos en las mejores condiciones posibles. En este caso no sucedió así.

El régimen que nos destruye ha sido complaciente al permitir que se invadan propiedades con el mayor irrespeto a las leyes de Venezuela.

A escasos cien metros de la Torre de David, el Centro Comercial Sambil, que pertenece a varios promotores y cuyos locales estaban vendidos a terceros, fue invadido con la complacencia del régimen y hasta promovido por él. En este caso, solo se sucedió un anuncio dominical del Presidente.

Es prioritario que partamos del principio fundamental de que el respeto a las leyes es imprescindible. Suena redundante pero así lo sentimos. Los comunistas interpretan las leyes en pandillas.

Objetamos que se coloque a Venezuela, a Caracas y a sus habitantes en situaciones que no compartimos quienes vivimos aquí. Sentimos que las ocupaciones ilegales de propiedades no pueden ser consentidas, apañadas ni promovidas por los administradores del país.

Ya en los lejanos cincuenta, tuvimos un evento deplorable cuando la autoridad de otra dictadura eliminó los ranchos de Caracas y llevó a sus habitantes a superbloques en distintas áreas de la ciudad. Debemos recordar que también y a pesar de que se les había otorgado la propiedad de aquellos apartamentos, los edificios fueron mal vividos, pues sus propietarios llevaron a sus animales domésticos a vivir en los sanitarios de los apartamentos y los humanos hacían sus necesidades fisiológicas en las escaleras de los edificios.

El tema particular del premio otorgado, es del dominio mundial. Conocemos de un reportaje que realizó un grupo reporteril para la televisión alemana. Entendemos que los trámites necesarios para visitar la edificación, pertenecen al mundo de lo inimaginable. Se parece a lo que sucede en las cárceles venezolanas donde la autoridad la ejercen pranes, extraña palabra que no hemos podido justificar ni entender.

Todavía y mientras leemos el libro aludido, nos llena de vergüenza lo que ha sucedido con una construcción que debía ser obra cimera de la arquitectura nacional.

[email protected]

@rafael862

Escrito por el 11 septiembre 2012. Archivado en Opinión. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can skip to the end and leave a response. Pinging is currently not allowed.

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