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El Certificado Médico. Por Reuben Morales

El Certificado Médico. Por Reuben Morales

El otro día me tuve que sacar el certificado médico para conducir por tenerlo vencido y me di cuenta de que dicho trámite llegó al colmo del simbolismo. Originalmente, era la prueba anual que debía tomar todo conductor venezolano con el fin de garantizar que contaba con las condiciones médicas mínimas para conducir: ver bien a distancia, el buen funcionamiento individual de cada ojo y no padecer de daltonismo. En la actualidad, esta prueba ha pasado a ser la simple adquisición de un carnet que te sirve para evitar desde una multa, hasta el matraqueo de algún fiscal.

El día que me lo saqué, me di cuenta de que ya no comprueban nada de lo dicho anteriormente. Sólo pagas su costo, te lo firma un médico con postgrado en telepatía (pues supongo que es por este método que te examinan ahora) y te dan tu carnet. Ante tal practicidad, llegué a una primera conclusión lógica: al fin se dieron cuenta de que los venezolanos tenemos tantos méritos conduciendo, que nos eximen el examen automáticamente.

Repasemos prueba por prueba del examen en cuestión y verán. Antes, éste medía la capacidad de ver bien a distancia y en eso, el conductor venezolano es definitivamente un experto. Si de repente lo agarra una cola de esas en las que se debe hasta apagar el motor, con bajarse del carro, montarse en el marco de la puerta y divisar a lo lejos, ya distingue -cual Rodrigo de Triana- si se trata de un accidente, una manifestación o un operativo vial y se lo comienza a pregonar a todos sus vecinos –“Cristóbales Colones”- de la cola.

La otra cosa, es que aquel examen buscaba descartar si eras daltónico, comprobando si podías discernir los colores. Pues les informo a las autoridades venezolanas, que el conductor venezolano promedio no sólo distingue colores (que es lo menos importante), sino que tiene la capacidad extrasensorial innata para sacar el perfil psicológico completo del carro que tiene en frente: conoce el estado de ánimo del chofer, el tipo de música que escucha, la edad, el género, si habla por celular en ese momento o está mandando mensajitos, el estado etílico y los días que lleva sin tener sexo.

Por último, en dicho examen te cerraban un ojo para medir la capacidad individual del que quedaba abierto. Hoy en día está comprobado que el conductor venezolano maneja sin ver. Hagan la prueba: suelten a un conductor venezolano a las nueve de la noche en una carretera nacional que tenga el asfalto raspado, huecos, le falten luces viales, ojos de gato, pintura reflectora y con carros viniendo de frente usando luces altas HID… ¡y se darán cuenta de que maneja perfecto! Claro, a esto agréguenle que va chateando o hablando por celular, escuchando música y, al mejor estilo de los camaleones, con un ojo en la carretera y otro viendo a los alrededores por si aparece un asaltante en la vía.

Luego de hacer todos estos análisis en mi mente el día que me saqué el certificado médico, volví a Tierra y tomé conciencia de que el lugar donde se expide dicho documento ahora queda en pleno pasillo de un frecuentado centro comercial (o, en perfecto castellano, mall). Eso me llevó a concluir, en definitiva, que lo que antes era un certificado médico vial, ahora ha pasado a ser una suerte de póliza de seguro vial que te ayuda para que cuando vayas manejando y veas una alcabala a lo lejos, puedas decir totalmente relajado: “Es mejor tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo”.

@reubenmorales

Escrito por el 13 febrero 2012. Archivado en Humor,Opinión. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can skip to the end and leave a response. Pinging is currently not allowed.

Una respuesta para El Certificado Médico. Por Reuben Morales

  1. jose paukl Responder

    14 febrero 2012 a las 1:13 PM

    Yo soy daltonico, y no he entendido nunca el problema de esto, ya que el daltonismo no tiene que ser extremo, ya que yo no distingo diferencias entre tonalidades, es decir en mi caso es entre los que tienen algo de rojo los veo muy parecidos, pero no tengo problema con los verder y los amarrillos, por tanto no tengo problema con un semaforo, adicionalmente uno sabe que el orden es el mismo de arriba abajo o de izquierda a derecha. Y aunque tuvieras problema con el color, cuando te toque arrancar el de atras te avisa a gritos y cornetas. Lo otro que veo si el daltonismo fuera problema le pedirian licencia al peaton para poder caminar en un semaforo, hasta ahora en 40 años no veo que el peaton atropellado diga me atravece por no reconocer los colores.

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